jueves, 21 de mayo de 2020

Los dominios helados



       Hoy hablaremos de Ile, el dios del invierno. El cual debido a la autoridad que tenía Glen sobre las nubes y 
turbulenta vida que tenían sus habitantes, quiso aislarse y expander sus dominios en donde tendría más tranquilidad, así que surco el espacio congelan todo a su paso deleitándose con el paisaje que lograba crear, hasta que llegó a un mundo, el cual llamó leinheart, el cual era nada más ni nada menos el lugar en donde nació, sin embargo, este estaba poblado por un grupo de criaturas de aspecto rígido pero pasivo.




-Maldita sea, Glen se atrevió a infestar este lugar- dice Ile, como acto seguido congeló todo el mundo y aquellas criaturas quedaron bajo el hielo, después de eso Ile se sentó en un trono de hielo que el mismo creo en un instante y respirando aquel viendo helado se sintió tranquilo por un buen rato. Después quiso dar una caminata, y en las orillas de los mares encontró a algunos de estos seres, los cuales trataban de liberar a sus compañeros del hielo, muchos de ellos ya no se movían y temblaban moribundos, Ile solo los ignoró y siguió con su paseo. Al concluir unos días, Lapa llegó hasta el trono de Ile.


- Ile, con que aquí estabas- le saluda Lapa (Diosa de la comunicación) alegremente.
- Sí, quise volver a mi hogar. ¿Por qué me buscar? – Pregunta Ile.

- Oh, no lo hacía, solo quería saber hasta dónde llegaba este rastro de hielo – Dice Lapa. – ¡Cielos, nunca habías congelado tanto –

- Es hermoso – dice Ile mientras mira el paisaje.

-¿Hm?- Lapa gira la cabeza repentinamente.

- ¿quién está llorando?- Pregunta lapa.

- ¿De qué hablas? Nadie está llorando – Dice Ile.

- Claro que sí, ven, sígueme- dice lapa, entonces se va volando, Ile camina hacia la dirección en la que se fue y le encuentra nuevamente con esas criaturas.

- Las pestes de Glen – Dice Ile al verlas.

- Se llaman Muters, y están tristes, parece que extrañan a sus amigos – Dice Lapa informando a Ile.



- Ya veo- Responde Ile, sin ninguna emoción. Leihenart ya era un lugar frio antes de que Ile lo 
congelara, sin embargo, el Hielo de ile era demasiado para ellos.

- Pobres criaturas – Dice Lapa con un poco de tristeza.

 – están muy calladas. ¡Ya sé! haré que puedan hablar con nosotros- Exclamó lapa entonces con sus brazos extendió un resplandor que calló sobra cada uno de ellos.

-Más te vale que no comiencen a hacer ruido- Dijo Ile.

- Bueno, este es mi mundo, si no pueden vivir aquí, entonces que se mueran – dice Ile con total tranquilidad y frialdad.

- Tal vez sea lo mejor, este mundo es muy aburrido- Dice Lapa.

- Oh bueno, hasta luego Ile – se despide Lapa con la misma alegría de siempre y se va volando.

       De vez en cuando Ile caminaba por la orilla del mar, en donde se encontraban los  Muters, había menos que la última vez.

-No resistirán por mucho tiempo- Pensó Ile, y siguió su camino.

       Pasaron semanas, e Ile se acercó nuevamente a la orilla del mar, y pudo ver que el número de muters había descendido.

-Tal como lo pensé – Se dijo Ile a sí mismo.

       Al mes siguiente volvió a pasar, y los miñones eran menos, y así fue la vez siguente y la siguiente y la siguiente. Sin embargo Ile notaba algo, el número de Muters  congelados cada vez crecía con menor velocidad.

       Un día los Muters se acercaron hasta Ile y le pidieron que por favor los siguiera e Ile los siguió. Los Muters hicieron caminar a Ile hasta llegar a un a una construcción, se trataba de un trono enorme, con decoraciones y acabados magistrales, los cales la embellecían y daban un aspecto imponente y majestuoso.

-Acepte nuestra ofrenda como, hemos trabajado en ella durante mucho tiempo, y varios de nosotros murieron realizando su construcción.- Dijeron lo muters. Ile se sentó en el trono, y apreció el diseño y grabados que tenía el trono, el cual le agradó, además, se detuvo a observar la vista que le ofrecía este alto trono que le permitía ver el horizonte helado mezclarse con el cielo y las estrellas. Ile aceptó la ofrenda de los muetrs.

-Quisiera pedirle Dios Ile, que por favor descongelara el planeta, ya que tarde o temprano moriremos, ya sea de frio o por falta de alimentos- Piden humildemente los muters postrándose ante Ile.
-Imposible- contesto Ile – este es mi hogar, mi cuna, y la calidez de este lugar es tan fría como mi propio ser – Respondió Ile.
Ile vio la cara de desánimo que de los muters mal mismo tiempo que recordó sus métodos para picar y manipular el hielo, los cuales requerían mucho esfuerzo.

-Los guiaré hasta un mundo cercano, ahí está lo suficientemente frio para ustedes- Les dijo Ile, al escuchar esto, los muters se repusieron y accedieron. Ile respiro hondo, y con el aliento helado que soplo creo un puente de hielo, que conducía hasta Miulir. Todos los Muters cruzaron el puente hasta llegar a su nuevo hogar.

Luego de eso, Ile volvió a su tu trono, nuevamente apreció el trabajo tocando con sus dedos el tallado, alzó la mirada y miró el paisaje desierto y helado.

Sintiéndose en paz Inhaló y final mente exhalo.

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