Plui
Glen, bajó de las
nubes a un mundo al cual Lapa nombró “Hemgir” y con sus manos empezó a moldear
el polvo creó a los Heimhers, cuyo cuerpo es de cristal. También creó a los
Glofos y Lemen, los que acarician los cielos y las pequeñas criaturas escurridizas.
Después de eso Glen siguió su camino, creando y esculpiendo por diferentes
mundos, tras él iba la diosa Amaya que plantaba arbustos, helechos y arboles
con su tan característica paz.
Un día decidió visitar uno de los jardines que
había plantado años atrás, pero solo encontró todas las plantas muertas. El
paisaje no le agradaba para nada, así que del polvo desértico otra vez plantas
y arbustos de todo tipo, sin embargo, bastaba que se descuidara tan solo unas
décadas para que nuevamente las plantas volvieran a perecer y ella nuevamente
con mucho gusto volvia a decorar aquellos mundos con su vegetación, sin
embargo, había un mundo que ella visito solo una vez, y que habían pasado 90
años y todavía las plantas seguían vivas y creciendo. La diosa observó aquel
mundo desde las nubes y le llamo la atención, resulta que en ese mundo vivía un
Glofo, que con regularidad recogía agua el océano y regaba los árboles, la
diosa Amaya muy complacida fue a visitar a aquel glofo.
El golfo se encontraba regando las plantas, cuando de
repente un enorme árbol creció del suelo, el cual fue creciendo y tomó forma de
mujer.
-¿Quién eres tú?- Preguntó el Glofo nervioso.
- Soy Amaya madre de toda la vegetación, me complace ver que
cuidas mi obra – dice Amaya.
- Es porque son hermosas y me brindan deliciosos frutos,
para mí es todo un honor- dice el Glofo. A Amaya le gustó escuchar esto.
- Pues te propongo un trato – Dice Amaya. – Desde ahora
estarás a cargo de regar todas las plantas que yo plantas.-
- No creo ser capaz de hacer tal cosa- dijo el Glofo.
- Te daré una nube, en la cual podrás volar y recoger agua
de los mares, y luego vendrás sobre la tierra y la esparcirás para regar todas
las planta – Dice Amaya. –A cambio podrás tomar del fruto del árbol del huerto
que planté en las nubes, el cual fue regado con una gota del manantial sagrado,
el elixir de los dioses. Este fruto te dotara de grandes habilidades que te
permitirán cumplir tu labor con gran facilidad.
-Sin embargo, debo advertirte- Dijo la Diosa Amaya – si
llegas a tomar el fruto sin terminar tu labor o tomas más de uno y empiezas a
repartirlo con alguien más serás corrompido y te convertirás en un demonio.-
-Sí, acepto la tarea mi diosa – dijo Glofo. La diosa hiso
bajar una nube y en la palma de su mano hiso parase ser una manzana.
-A partir de ahora serás Plui, la lluvia – dijo Amalla. A
partir de ese momento comenzó su labor recogiendo agua del mar arrojándola
desde los cielos.
Ya había pasado el primer Siglo y Plui realizaba su labor,
pero un día un lemen se escondió entre su nube, y ahí estuvo oculto hasta que
Plui fue a recoger su recompensa, el lemem se escondio tras el árbol y luego lo
trepo, comió una manzana y le encantó su sabor así que tomo otra y luego otras
dos más, y para cuando Plui lo vio ya se había trasformado en un demonio.
El demonio vió a Plui y lo intento
devorar pero este lo arrojo de las nubes, y callo hasta llegar a Hemgir. Donde
siguió devorando todo lo que se encontraba. Plui debía resolver esto antes de
que Amaya se enterara del desastre que acababa de causar, así que fue e pedirle
ayuda a Mano, dios de la destrucción, quien lo miró con malos ojos, lo llamó
torpe.
-Solo debería destruirlos a los dos- Dijo Mano furioso con
Plui.
-Por favor Dios mano, solo deme la oportunidad de enmendar
mi error – Le pidió Plui de rodillas. Mano decidió darle solo una oportunidad
más.
-Los seres viven gracias a una chispa que Glen descarga en
su corazón, pero esa misma chisma, en gran cantidad puede causar la destrucción
– dijo Mano. – Eso es todo lo que necesitas saber, solo te daré un día, sino yo
mismo destruiré al mostruo y a ti con el. –
Plui agradeció y salió de la presencia de Mano, sin embargo,
aún no sabía exactamente que podía hacer. Estaba a punto de bajar de las nubes,
pero a Lapa (Diosa de la comunicación) se encontró, y ella al verlo tan
preocupado le preguntó la razón de tanta angustia, pero Plui le dijo que no era
nada e intento retirarse. Pero Lapa uso sus poderes y le obligó a que contase
la verdad de todo lo que sucedió.
-Jajaja, fuiste con el equivocado, Mano casi siempre está de
mal humor- dijo Lapa después de escuchar todo.
-Por favor, dime la forma de derrotar al demonio – le
suplico Plui.
-Bueno, te diré un secreto pequeño,- le respondió Lapa –
Estas nubes están llenas de la energía de los dioses, si logras contenerla la
podrás usar para destruir al demonio-
Plui le agradeció, y luego en su nube se montó, y recorrió
rápidamente la parte inferior del mundo de las nubes, rozando su nube con las
nubes donde Vivian los dioses y los dioses, hasta que pudo sentir que se llenó
de aquel poder divino, entonces bajo hasta llegar a Hemgir, en donde el demonio
aterrorizaba y devoraba a la población, y ahí empezó a molerse a puños en contra
del demonio devorador, pero este era muy fuerte y peligroso. Plui se recordó de
lo que le dijo Mano, enticen se concentró, para tomar el poder de su nube y
sujetarla en la palma de su mano para luego lanzarla con todas sus fuerzas en
contra del demonio.
El rayo golpeó al
demonio y lo destrozó, Plui lo recogió en su nube y lo lanzó al infinito en
donde entre oscuridad y frio se perdió. Amaya (Diosa de la vegetación) se
enteró de lo que sucedió al ver las ramas de su árbol destrozadas por aquel
demonio. Sin embargo, debido a que Plui enmendó su error Amaya lo perdonó y así
Plui, la lluvia, siguió cumpliendo con su labor.



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